Rutas por la Costa Brava

La Ruta de los Indianos

Rutas | Rutas Tossa de Mar

Ficha técnica

Los indianos fueron comerciantes y aventureros que durante los siglos XVIII, XIX e inicios del XX partieron de diversos puntos de la costa catalana para ir en busca de fortuna a las colonias españolas de América.

Años después, muchos de ellos volvieron a sus lugares de origen e invirtieron parte de su fortuna en casas y otros edificios que hoy día representan el mejor legado de la arquitectura de esa época. Unas construcciones que mezclan el estilo neoclásico con el neogótico, el modernismo y, lógicamente, la arquitectura de tipo colonial.

Diversos pueblos de la Costa Brava cuentan con un destacado legado indiano: Begur, Palafrugell, Calonge o Sant Feliu de Guíxols. Vamos a centrarnos en una bonita ruta que vamos a poder hacer tranquilamente en un solo día.

Tossa de Mar

Empezamos nuestro día en Tossa de Mar. Si aparcamos cerca de la oficina de turismo, bajaremos por la avenida Pelegrí que enlaza con la calle de la Guàrdia, nuestra primera parada. En el número 6 de esta estrecha y transitada calle, vamos a encontrar la Casa Esteve-Llach, una de las familias de indianos más emblemática del pueblo.
Esta misma calle conecta con la pequeña Plaza de España donde encontramos la espectacular Casa Mequedà, con una fachada señorial que nos muestra alegorías al comercio, la actividad que enriqueció a la familia.
Justo al lado de la Casa Mequedà, veremos la fachada del actual Hotel Diana, un edificio que originalmente perteneció a un comerciante de corcho que hizo su fortuna en Colombia. Si nos dirigimos hacia el Paseo del Mar para contemplar su fachada marítima, vamos a poder distinguir incluso elementos arquitectónicos gaudinianos.

Llegados a este punto, vamos a morirnos de ganas de dar un paseo por la Vila Vella de Tossa, que aunque queda fuera de la ruta indiana, siempre merece la pena visitar. Pero antes, vamos a encontrarnos con la Iglesia Parroquial de Sant Vicenç que fue construida a causa de las necesidades del pueblo y del crecimiento fuera murallas. En su financiación también participaron indianos, invirtiendo dinero en la fachada, el retablo y las pinturas interiores.

Ahora sí, antes de desplazarnos a Lloret, vamos a dar un relajante paseo por la Vila Vella.

Vamos a coger nuestro vehículo para recorrer la carretera que separa Tossa de Lloret de Mar, que va a regalarnos algunas bonitas imágenes sobre la abrupta costa.

Lloret de Mar

Empezaremos nuestra ruta indiana por Lloret de Mar dando un paseo junto a la playa. El paseo marítimo va a conducirnos hasta la Casa Garriga, que fue propiedad de un empresario de la construcción que hizo fortuna en Cienfuegos. Actualmente este edificio acoge el Museo del Mar, una visita muy recomendable.

Sin separarnos del mar, iremos andando por el Paseo Jacint Verdaguer, que fue promovido por los empresarios indianos para edificar muchas de sus casas. En este punto es recomendable hacer un breve alto para tomar algo en una de las terrazas y disfrutar de la magnífica vista de Lloret de Mar.

Adentrándonos algo más por el centro de la villa, vamos a dirigirnos a la plaza de la Iglesia, donde contemplaremos uno de los monumentos arquitectónicos más bellos del pueblo, la Iglesia de Sant Romà. Originalmente, este templo fue construido bajo las premisas arquitectónicas del gótico catalán. A principios del S.XX, experimentó una importante reforma bajo la influencia del modernismo, financiada por empresarios indianos.

En este punto, podemos dejarnos perder un rato por las calles adyacentes a la iglesia y, si ya nos ha entrado el hambre, buscar algún sitio para comer entre la variada oferta gastronómica que encontramos en Lloret.

Ya entrada la tarde, vamos a dar un paseo de no más de 15/20 minutos, para ir desde el centro de Lloret hasta otro de los monumentos más emblemáticos del pueblo, su increíble cementerio modernista. A finales del S. XIX los indianos impulsaron su reforma e implicaron a arquitectos de gran renombre como Josep Puig i Cadafalch.

Es hora de volver a nuestro vehículo para dirigirnos al último punto de nuestra ruta, Blanes. Si vemos que todavía nos sobra mucho tiempo, otra buena opción es visitar el Monasterio de Sant Pere del Bosc, otra magnífica obra de restauración de Puig i Cadafalch. Para realizar esta visita vamos a tener que desviarnos algo de la ruta y adentrarnos en el bosque.

Blanes

Vamos a iniciar nuestra etapa por Blanes en la calle de l'Esperança, que fue escogida por muchos indianos para fijar su residencia. A lado y lado de la calle vamos a poder distinguir fácilmente las casas que sobreviven hoy día. Una de las más representativas es Can Gallet, en el número 14.

Siguiendo nuestra ruta paralela a la playa, vamos a llegar al Passeig de Dintre, otra calle salpicada por el testimonio arquitectónico indiano. En esta parte de la ruta, destacamos el número 2 de esta calle, donde vamos a encontrar Can Massó, la residencia de un empresario que ganó una importante fortuna en Guayama (Puerto Rico).
Adentrándonos un poco más en el centro de Blanes, a unos cinco minutos, vamos a encontrar el Hospital de Sant Jaume, ubicado en la calle de Jaume Arcelos, 1. Financiado por unos cuantos indianos de la villa e inaugurado en 1913, es una hermosa muestra del legado arquitectónico de la época.

Si todavía nos queda algo de tiempo antes del cierre, es recomendable dar un paseo por la avenida principal del cementerio de Blanes, donde vamos a ver bellos panteones de estilo neogótico pertenecientes a algunas de las familias más relevantes de indianos.

No podemos irnos de Blanes sin antes dar un agradable paseo por la calle Ample, y contemplar su fabulosa Fuente Gótica. Aunque queda fuera del concepto de nuestra ruta, visitar esta pequeña joya casi engullida por el actual trazado urbano, resulta siempre un placer.


Puntos de interés en esta ruta